YO NO QUIERO NADA AJENO QUE LO MÍO ES LO QUE QUIERO
(Coplas a las crecidas de un barranco)Por Chácaras y Tambores de Guadá
“Este sí es un invierno como los de antes” he escuchado decir a más de uno en estos meses. Aquellos tiempos en los que los barrancos corrían incluso en el verano y que la gente aprovechaba esa agua para regar sus terrenitos con papas y batatas en los tramos bajos de los barrancos del sur.
En la tradición oral permanece la voz de los que nos precedieron y a veces esa voz, no sólo habla por nosotros, sino también por los elementos de la naturaleza. Y entre estos elementos destaca la fascinación que nos produce el ver correr los barrancos, las cañadas crecidas, o como reviven las antiguas fuentes que jalonaban nuestro paisaje. Como ejemplo de ello tenemos estas coplas que fueron dedicadas a las crecidas del barranco de Valle Gran Rey, y en las que es el propio barranco el que habla por mediación del poeta, reclamando lo que es suyo. La crecida a la que se refieren tiene la particularidad de que sucedió en el mes de San Juan -según diferentes informantes- y fueron sacadas a fines del siglo XIX o como muy tarde principios del XX.
| PIE: “Yo no quiero nada ajeno que lo mío es lo que quiero” Desde La Laguna parte el perro juracán negro, |
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Desembocadura del Barranco de Valle Gran Rey |
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FUENTES: Generalmente son atribuidas a Domingo Negrín Piñero, “ferrucho viejo”, que era hombre “sabío” –o sea letrado-, y ocurrente. Otros informantes sin embargo se las atribuyen a José Navarro de Gerián.
Estas Coplas a las crecidas del barranco de Valle Gran Rey la hemos podido reconstruir basándonos en dos versiones y en una feliz coincidencia. Las versiones nos la proporcionaron Clorinda Gámez Zamora –ya fallecida- que fue grabada en la residencia de ancianos Ntra. Sra. de Los Reyes, en Las Orijamas (Valle Gran Rey), en septiembre de 1994 –que las aprendió oyéndola en las fiestas- y la de Concha Dorta Cruz grabadas en su casa de Lomo Moral (Valle Gran Rey), en marzo de 1998 –contando ella 89 años, fallecida en 2002-. La feliz coincidencia es que tanto Concha Dorta como su marido Domingo Niebla –fallecido en diciembre de 1998 a los 93 años y que tenía estas coplas en su repertorio de romanciaor- se las sabían desde el nacimiento del barranco de Valle Gran Rey hasta que llegaba a su casa en el barrio de Lomo Moral, mientras que la versión de Clorinda Gámez se centra más de La Casa la Seda hasta el mar, por ser el Valle Bajo su lugar de residencia. (También el investigador José Perera nos facilitó una versión que el recogió de Doña Concha Dorta)PARA AMPLIAR INFORMACIÓN:
A.F. CHÁCARAS Y TAMBORES DE GUADÁ (2001).: La Memoria del Tambor. Ed. Agrupación Folclórica Chácaras y Tambores de Guadá. Excmo. Cabildo Insular de La Gomera, Ayuntamientos de Agulo, Alajeró, Hermigua, San Sebastián y Vallehermoso, AAVV Ajojar.
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